¿Cómo saber si soy una mujer empoderada?

Actualizado: ene 7

El empoderamiento es un término que se ha puesto muy de moda, particularmente si hablamos de mujeres latinas. Pero ¿qué es realmente?



Empoderamiento

El empoderamiento es un término que se ha puesto muy de moda, particularmente si hablamos de mujeres. Para mí, siendo una latina en el extranjero, el estar empoderada me parecía tenía que ver con la canción de Alicia Keys “Woman on fire”. Hoy en día, todavía me parece un buen ejemplo, llevar esa llama encendida dentro de ti, teniendo los pies en la tierra, y al mismo tiempo permitirte soñar. Sin embargo, he entendido que el empoderamiento no tiene que ver con “salir a luchar” en un mundo en llamas.


Salir a luchar: ¿por qué esta frase ya no me convence?

Desde mi perspectiva y desde mi propia experiencia, cuando he usado esta frase “salir a luchar por algo”: encontrar un empleo, encontrar una pareja, aprender un idioma, etc. Debo reconocer que no solo sentía miedo – lo cual es normal al salir de tu zona de confort – sino que sentía que yo no era suficiente, no estaba segura si me lo merecía. Por este motivo, el ir a por ello, significaba para mi salir a luchar, era como “saber” que la vida no me lo iba a dar, y ahora pienso: ¿por qué no?

Obviamente, eso no significa que me voy a quedar sentada en el sofá en casa y todo va a llegar a mí. Pero salgo con otra mentalidad, entiendo que conseguir lo que quiero requiere un esfuerzo, acompañado de constancia y perseverancia. No voy señalando a las personas o situaciones como enemigos o muros contra los que tengo que luchar.


Ser perseverante: ¿Cómo se diferencia de “salir a luchar”?

La perseverancia me ha permitido comprender que cuando tocas una puerta y no se abre, tal vez puedas mirar por la ventana, o tocar más tarde antes de renunciar. Además, que estimula a la creatividad para re-calcular cómo puedes llegar a esa meta o sueño.


La perseverancia también me enseñó que si quieres ir de un punto de partida A (presente) para llegar a tu destino o sueño – punto D, debes estar dispuesta a pasar por las estaciones de aprendizaje B y C. Cuando no lo estás, te das cuenta entonces que no tienes acceso a tu sueño, punto D.


Con este panorama, en vez de pensar que el mundo esta en tu contra, sé tu propio observador y reflexiona sobre qué precios estas dispuesta a pagar por tu sueño. Aunque bajo tu perspectiva, de compararte con otros, puedas pensar que otros lo han logrado fácilmente, he aprendido también a no suponer que esas otras personas no han pagado un precio para estar donde están. Quiero hacer notar que, he usado a propósito la palabra “precio” y no “sacrificio”, porque si lo haces por algo que tú de verdad quieres, no es un sacrificio, es algo que se asume conscientemente como consecuencia de lo que quieres lograr.


La convicción: ¿Qué papel juega?

Sólo recientemente escuche decir esta palabra con referencia al empoderamiento y el sentirse empoderada, a María Pineda, mejor conocida como Mia Astral. La convicción es el factor que incluye para mí la certeza, algo dentro de ti que te dice: ese sueño es para ti, que tienes lo que se requiere para arrancar tu aventura y que te lo mereces.

En la convicción, me parece que llega con el autoconocimiento. Cuando te conoces realmente, sientes esa seguridad sobre tus talentos, sobre eso que particularmente haces bien, y lo utilizas para contribuir de una u otra forma en la sociedad. Tienes y reconoces lo que le quieres ofrecer a la vida, y con convicción sales a ofrecerlo, mas que salir a conquistar algo. Creo que es ahí cuando realmente conectas con tu propósito.


Actuar, soltar y confiar: ¿Has escuchado sobre la no-acción?

Al principio no parece muy práctico o realista utilizar la no-acción. Sin embargo, ahora comprendo que debo actuar desde mi convicción, dar los pasos que deba dar, y luego dar el espacio para que la vida o el universo se encargue de “organizar” eso que quiero alcanzar, ese sería el periodo de no-acción, de soltar y confiar.

¿Por qué es tan difícil hacerlo? Soltar y confiar. Desde mi experiencia personal, es porque no confiaba, de nuevo se ponía en evidencia la necesidad de hacer algo, ya que si no siento que lo merezco ¿cómo voy a sentir la certeza que cuando suelto la vida me lo trae?

Esta es una actitud que te recomiendo cultivar, su maestría requiere perseverancia, y no juzgarte cuando te observes de nuevo metida en el actuar, actuar, actuar. Yo no considero que la domine, pero me ha ayudado a observarme y conocerme de una forma que no esperaba. Y cuando de vez en cuando lo logres, verás que la recompensa vale el esfuerzo. Al final, este esfuerzo sólo se trata de que confíes de corazón - no en tu cabeza – que mereces que se manifieste tu deseo.


Finalmente, el desapego: Cualquier resultado es perfecto.

¿Cómo sabrás que el merecimiento viene de tu corazón y no te tu cabeza? Muy fácil, porque no juzgarás en resultado. Cuando el merecimiento viene de la cabeza, y con esto me refiero a la mente y el ego, es un merecimiento “construido”, lo piensas, pero no lo sientes en tu pecho. Cuando conectas con ese sentir, te das cuenta de que cualquier resultado es perfecto, no es bueno ni malo, es perfecto. Aceptas la posibilidad que tu sueño pueda estar más allá de ese punto D del que hablaba antes. A veces la vida tiene preparado un viaje hermoso, y no somos capaces de verlo porque nos apegamos a un solo resultado, sin poder ni siquiera imaginar que tan lejos podrías llegar, si aceptaras cada estación de aprendizaje, ya que el destino no es lo importante, sino el viaje.


¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Cuándo te sientes empoderada?

Déjame tu comentario, me encantaría saber sobre tú viaje.


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